Un poco de historia

“Nuestros primeros pasos…” por Lic. Myriam Ruíz de Bornancini, socia fundadora.

Nuestra formación como grupo y como terapeutas Gestálticos comienza por el año 1983 con grupos de estudios informales con la Dra. Adriana Schnake “la Nana”, con laboratorios de profesionales de distintas líneas teóricas que estaban en la búsqueda de otro modo de mirar el mundo.

Los laboratorios se sucedían en medio del dolor de los desaparecidos , y eran como una isla en la que iba creciendo la confianza en medio de aquellos que habiendo vivido la persecución y el horror, iban saliendo de la inmovilidad y la impotencia, para ser recibidos por los brazos amorosos y sabios de esta médica chilena, que con infinita comprensión ,y paciencia nos iba mostrando un modo distinto de estar, de hacer terapia , de mirar el mundo …en donde no entraban las interpretaciones y en donde terapeuta y paciente eran dos personas conectadas cada una con si y con el otro.

Eso derivó en la formación del primer grupo, en el que me encuentro. Después de tres años en los que Nana venia cada 2 meses, seguimos otros dos o tres grupos de supervisiones y ya comenzaban los primeros grupos de estudios y de formación para profesionales interesados en la terapia Gestáltica. En 1989 se convierte la primera escuela de formación para psicoterapeutas Gestáltico de Córdoba.

Hasta que en el año 1992 se constituye legalmente el Instituto Gestáltico de Córdoba, adquiriendo la personería jurídica.

Actualmente cuenta con una sede central donde se desarrollan las actividades de formación de la escuela de postgrado, diversos seminarios de profundización, laboratorios, y atención psicoterapéutica para niños, adolescentes, adultos, parejas y familias, como así también grupos terapéuticos.

 

“Las épocas cambian y hay adaptaciones que son necesarias para trasmitir el mensaje, pero seguimos privilegiando el encuentro en el respeto por la totalidad que somos, y de la que formamos parte, ayudándonos en un permanente darse cuenta ,y una atención a lo fenomenológico , que puede perderse como sabemos, en el riesgo entre la intelectualización y la sensiblería”